Monte Toro

Monumento dedicado a los fallecidos en la guerra de África 1921
Monumento dedicado a los fallecidos en la guerra de África 1921

 

El Monte Toro (El Toro) es la montaña más alta de Menorca con 358 metros de altura, desde su cima se divisa toda la isla.

Es la sexta montaña más alta de las Islas Baleares.

Cuenta con un santuario construido en 1670 donde se venera a la virgen de “la Mare de deu del Toro” que es la patrona de los menorquines y  el referente espiritual de la isla de Menorca.

Los mercadalenses, como los menorquines, siempre han tenido un especial sentimiento hacia este lugar al que se hacen peregrinaciones anuales y promesas como subir a pie descalzo a la montaña, que ya desde la época medieval acoge muestras de la simbologia religiosa.

“Mare de deu del Toro” patrona de los Menorquines

Su nombre lo recibe según una leyenda de un toro que custodiaba la cima de la montaña, impidiendo que nadie la alcanzara. Un día unos monjes llegaron a la cumbre atraídos por unas luces misteriosas que salían de su cima. El toro enfurecido le salió al paso, pero al ver las cruces que portaban los monjes, los guió mansamente hasta una gruta situada en lo alto de la montaña donde se hallaba una imagen de la Virgen María, quien sería llamada“Nuestra Señora de Monte Toro” o “Nuestra Señora del Toro” (en catalán: “Mare de Déu del Toro”).

Existe sin embargo, otra versión del origen del nombre de la simbólica montaña, y es que su nombre procede de “tor”, que según parece, en árabe haría referencia a la altura, con lo que “al-tor” vendría a significar “la altura”, “lo elevado”.

Santuario de "la Mare de deu del Toro"
Santuario de “la Mare de deu del Toro”

Posiblemente ambos orígenes debieron haberse unido en algún momento de la historia.

Después de muchos siglos de ocupación y diversas restauraciones, sobre los años cuarenta un grupo de frailes ermitaños se hicieron cargo del monasterio. Este colectivo vivía de la tierra del convento y de lo que podía sacarle, siendo su primera ocupación el recogimiento y la oración.

A los frailes les sucedieron las monjas franciscanas, que se hicieron cargo del centro de culto hasta la actualidad. Ellas conservan el santuario y ejercen de anfitrionas en numerosas ocasiones a lo largo del año, en que los encuentros y celebraciones religiosas convierten. En El Toro también se conserva parte de la memoria histórica menorquina en forma de monumentos, como son los dedicados a los emigrantes menorquines a Florida, una escultura hecha por Josep Viladomat en el siglo XVIII.


 

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